EVOLUCIÓN

Con el entrenamiento, se observa un efecto positivo sobre el organismo a partir de los 8 años.

Desde los 8 a los 12 años se experimenta un crecimiento mantenido de la capacidad de resistir esfuerzos. Hay un incremento de la resistencia aeróbica.

Entre los 13 y 17 años se producen dos etapas muy diferenciadas: De los 12 a 14 años se produce una estabilización en los niveles de resistencia e incluso llegan a producirse descensos. A partir de aquí y hasta los 17 años se produce un rápido crecimiento de hasta un 90% de los niveles fisiológicos máximos.

De los 17 a los 22 años sigue un crecimiento lento y continuado hasta los niveles máximos aeróbicos. Entre los 22 y los 30 años se está en la fase de mayor capacidad de resistencia, tanto aeróbica como anaeróbica.

A partir de los 30 años se produce un descenso muy lento y diferenciado en relación a las características personales debido a que es una cualidad dependiente de la totalidad fisiológica.

FORMAS DE DESARROLLO

En la primera fase de la evolución de la resistencia (8 a 12 años) el trabajo de resistencia aeróbica debe provocar una adecuación del sistema cardiorrespiratorio de manera que se facilitará el paso a la pubertad con una “crisis” menor.

El tipo de trabajo debe ser de tal forma que no sea intenso ni prolongado, ya sea continuo o fraccionado (de 5 a 10´ hasta un tiempo total de 20 a 30´). De todas maneras lo que se considera importante es no trabajar a nivel anaeróbico, por ello es mucho más recomendable el trabajo fraccionado.

El control del entrenamiento a estas edades será por la frecuencia cardíaca. Hay que tener presente que un trabajo aeróbico para los adultos debe desarrollarse por la franja de 140-160 pulsaciones por minuto mientras que en los niños debe hacerse entre las 160-170 pulsaciones (tienen el corazón mucho más pequeño).

En el periodo comprendido entre los 12 y 14 años (regresivo) debe mantenerse el mismo tipo de trabajo con un ligero incremento de volumen, llegándose hasta los 30-35 minutos de trabajo de resistencia aeróbica.

De los 14 a los 17 años (periodo de explosión hormonal del individuo) debe existir un predominio claro del trabajo aeróbico sobre el anaeróbico. Debe dejarse recuperar al organismo de la “crisis” puberal, no sometiéndolo a sobrecargas gravosas para su alterado metabolismo.

En este periodo las cargas anaeróbicas deben incidir sobre el metabolismo aláctácido. Las cargas anaeróbicas lactácidas podrán comenzar a desarrollarse a partir de los 16 años.

De los 17 a 22 años todavía debe predominar el trabajo aeróbico sobre el anaeróbico.

En el periodo de los 23 a 30 años se podrán entrenar los dos tipos de resistencia (aeróbica y anaeróbica) de una manera equilibrada. De esta forma, para aumentar el volumen de cargas anaeróbicas, debe verse incrementado de forma equilibrada el volumen de las cargas aeróbicas. La distribución en el tiempo del entrenamiento debe responder al siguiente modelo: primero la resistencia aeróbica,  y en función  del volumen de ésta, la anaeróbica.

A partir de los 30 años el descenso del nivel de resistencia será más lento cuanto más trabajemos el nivel aeróbico. Un exceso de fatiga anaeróbica provocará mayores descensos en la capacidad de resistencia.

DIRECTRICES DIDÁCTICAS

Hasta los 17 años (ya casi completo el desarrollo corporal) debe planificarse un trabajo aeróbico para todas las especialidades, ya sean aeróbicas o anaeróbicas. Hasta los 17 años no se debe orientar a la velocidad ni a la resistencia ni a la fuerza específica.

A partir de los 17-18 años podrán plantearse trabajos anaeróbicos (si así se considera preciso para la especialidad deportiva).

El máximo poder anaeróbico se consigue a los 22-23 años, edad en la que se está con los máximos grados de fuerza, velocidad (si ha sido entrenada adecuadamente) y resistencia.

Tal como ocurre en las otras cualidades físicas, puede hacerse una analogía entre el proceso de desarrollo y el ciclo anual de entrenamiento. En el periodo preparatorio se desarrollará única y exclusivamente la resistencia aeróbica (periodo hasta los 17 años). A medida que el individuo está más entrenado y su especialidad requiera el metabolismo anaeróbico, pueden introducirse cargas anaeróbicas ya en el periodo preparatorio.

Santos Castillo Saornil
Licenciado en E. F. y Entrenador Nacional de Atletismo

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